Un divorcio es un suceso difícil de gestionar, y la ruptura siempre va a ser muy dolorosa, es así tanto si llevabas casado 3 como 25 años. Sin embargo, existen algunos aspectos que son diferentes en un caso y en otro, ya que nuestra perspectiva de la vida va cambiando a lo largo del tiempo y no vemos las cosas del mismo modo.

La principal diferencia es que, si estuviste casado poco tiempo, siempre y en todo momento será más fácil habituarse de nuevo a estar sin pareja.

Si la ruptura se produce tras muchos años de vivir juntos, deberemos darnos más tiempo para edificar nuevas rutinas y una nueva forma de vida que hasta ahora se había hecho con una persona que ya no está.

Hay que vivir el duelo de la separación

Una de las ideas que suelen aterrar a las personas de mediana edad que se divorcian es la errónea idea de que su vida se ha terminado. Sobre todo, en los primeros meses tras la separación, que son los más difíciles en todos los casos.

Desde luego, no es de este modo en absoluto, es solo que, una etapa se ha terminado, y ahora habrá que iniciar una nueva, solo eso, que no es poco. Y esa etapa que empieza puede ser parecida a la anterior, o incluso puede ser mejor.

Con esta idea de una nueva etapa en mente, debes darte el tiempo que necesites para vivir tu duelo. Es necesario, no hay otra opción. Permítete vivir tu dolor. Uno de los fallos más frecuentes en los procesos de divorcios, es intentar fingir que todo está bien, cuando evidentemente no es de esta forma, deja sacar el dolor y la tristeza, a fin de que puedas proseguir sin esa carga que te consume.

Ponte en marcha

Este consejo, sirve para todos. Después de esas semanas o meses, en los que no lo pasarás nada bien, debes recobrar tu actividad.

Hacer las cosas que te gustan, las que siempre y en todo momento te han interesado; ver a tus amigos y a tu familia, o sea, no quedarte en casa aislado del resto del planeta. Esto te servirá para mejorar tu estado de ánimo, pero también para proseguir con tu vida y no detenerla.

Quizá sea momento también para proponerte desafíos nuevos. Hacer esas cosas que, por tus circunstancias precedentes, no podías hacer y ahora sí.

Hecha un vistazo a este listado de cosas que podrías hacer:

  • Recobrar las viejas amistades que habías perdido a lo largo de tu matrimonio 
  • Hacer amigos nuevos o relacionarte con otras personas fuera de tu círculo frecuente.
  • Hacer cosas que te agradaban, tus aficiones o tus pasiones.
  • Atrévete a viajar a solas.
  • Solicita ayuda, atrévete a decir que estás mal.
  • Si tienes hijos, pasa tiempo de calidad con ellos y robustece los nudos que os unen.
  • Tomate tiempo para dedicarlo a tu belleza, renueva tu corte de pelo o bien comienza alguna actividad física para sentirte mejor.

Tu edad es una gran ventaja

Otra de las cosas que ocurren cuando el divorcio se genera cerca de los cincuenta es que, a esa edad, ya tendrás muchas cosas vividas, mucha más experiencia. 

De esta manera, una vez pasado tu duelo y ya con el ánimo estabilizado, vas a tener todo mucho más claro que antes, qué es lo que quieres y aquello que no. Lo que te gusta y lo que no, lo que quieres soportar, y lo que no soportarás de ninguna de las maneras en relación a la pareja.

Con lo que, ante determinadas situaciones, es más probable que puedas resolverlas mucho antes, con mayor madurez y sencillez, que si te pilla a los veinte y pocos.

Incluso, podría suceder que, esa experiencia te llevará a decidir que no quieres tener ninguna pareja. Esta es una decisión tan buena como cualquier otra, ya que se puede ser feliz con pareja o sin ella; por el hecho de que, jamás vendrá nadie de fuera a traerte la dicha. En cualquier caso, vendría a compartir la que ya tienes.

Los hijos

Además de todo lo anterior, un divorcio supone en muchas ocasiones pasar por un enfrentamiento legal nada agradable, sobre todo si todavía existen hijos menores. Sin embargo, debes entender que esto es parte de la vida.

Ahora bien, en la mayoría de ocasiones, una separación a los 50 años supone que los hijos del matrimonio ya tiene una cierta edad. En estos casos se plantean otro tipo de problemas, como suele ser que estos no vean con buenos ojos el que su madre o bien su padre tenga una nueva relación. 

Si este fuera tu caso, considera que tu vida es solamente tuya y eres el único que puede decidir en ella. Tus hijos, deberán tomar decisiones en la suya, pero no en la tuya. Por ello sería bueno tener una conversación con ellos, llegado el caso, y  aclarar los puntos que pudieran crear conflictos.

Recomendamos siempre consultar con un abogado especialista en divorcios.