Cómo afrontar un divorcio

Hoy día el mayor problema a la hora de separarse se halla en la actitud que adoptemos tras el divorcio.

Cuando un matrimonio termina, las reacciones más habituales son, la desesperación, la culpa, la inseguridad, el temor a la soledad, el enfado, la ira, la venganza, las conductas autodestructivas como los trastornos alimentarios, o bien el consumo de alcohol o drogas, incluso otro tipo de conductas obsesivas como los intentos de controlar la vida de la ex pareja, el espionaje, la agresión física y, para finalizar, la difamación en los círculos sociales y/o las redes sociales.

Consecuencias psicológicas de un divorcio

Muchas parejas optan por un divorcio de acuerdo mutuo, especialmente si existen hijos, sin embargo, existen divorcios contenciosos en los que se desencadena una batalla entre la expareja.

Independientemente del tipo de separación, el divorcio trae consecuencias psicológicas en los cónyuges y también consecuencias psicológicas en los hijos, y todavía más si lo que se ha vivido ha sido el largo proceso de un divorcio contencioso.

¿De qué forma afecta el divorcio a nivel personal?

Autoestima

La sensación de rechazo o bien de culpabilidad por no haber podido eludir la separación nos lleva a que la autoestima baje y puede conducir a calificarte de malo/a, inútil, o cualquier otra brutalidad lejanísima a la realidad.

Identidad personal y familiar

El hecho de haber estado tiempo casado te ha hecho adoptar el papel de pareja ideal o familia feliz, y con el divorcio o separación se pierde esta identidad que si fueron esenciales para ti durante la vida conyugal, lo que te hacen sentir que has perdido parte de tu personalidad.

Forma de ver el planetar tu futuro

Siendo una situación traumática para la expareja y en muchos casos para la familia, el divorcio te lleva al miedo, a sentirte angustiado/a, al enfado, etc., lo que genera pensamientos negativos y pensamientos depresivos que no te dejan ver con claridad ni el presente ni el futuro y distorsionan la realidad.

Emocionalmente

Una persona que termina de divorciarse pasa por un momento bastante difícil con sentimientos a flor de piel que cambian constantemente y todavía más si se ha pasado por una infidelidad, violencia familiar, violencia de género o por un divorcio contencioso en el que se ha tenido que discutir sobre la pensión de alimentos, pensión compensatoria o bien sobre la guarda y custodia.

Otras consecuencias del divorcio

Las consecuencias del divorcio son muchas y pueden afectar otras áreas de la vida personal.

Parental

En este aspecto muchos son los factores que pueden influir, primordialmente por el hecho de que el padre y la madre tienen que asumir el rol de los dos cuando los hijos están con ellos y en ocasiones no resulta fácil y genera tensión.

Se ha de aceptar y no es fácil, que la expareja tome decisiones sin que sean consensuadas y por ende se puede no estar conforme, pero se ha de admitir.

Las decisiones pasan a ser tomadas por uno solo de los miembros (normalmente aquél con el que el hijo convive) y esto se encuentran con que los hijos pueden regresar indisciplinados.

Asimismo, puede darse la situación en la que los hijos procuran manipular a los progenitores, lo que causa miedo puesto que se puede llegar a pensar que no dejarse manipular significa que ellos no querrán pasar tiempo con nosotros.  

Económico

El Divorcio acarrea cambios económicos para ambos miembros de la ex pareja puesto que cada uno de ellos asumirá sus gastos tanto de la residencia como en nutrición, etc., y por supuesto en los gastos que acarrean los hijos.

Si se ha concedido una pensión compensatoria se tendrá que aprender a administrar el dinero e incluso privarse de cosas necesarias, y si se dispone de un trabajo asimismo se tendrá que tomar en consideración que ya no se cuenta con la ayuda del sueldo del otro miembro de la pareja, lo que implica un cambio sustancial a nivel económico que en muchas ocasiones los hijos no admiten.

Familiar

Divorciarse afecta a todos los miembros de la familia, tanto a los hijos como a los familiares próximos y acostumbran a aparecer inconvenientes con los hijos que no existían durante el matrimonio.

Cómo afrontar un divorcio 

Es duro afrontar un divorcio, aunque tu seas quien ha decidido separarse, tras haber vivido una situación difícil y dolorosa puedes caer en una depresión. Deberás moderar tu comportamiento si tienes hijos a fin de que ellos se vean menos perjudicados.

Ante todo debes admitir y entender que tras divorciarse la situación ha cambiado y que se van a generar cambios. No será producirán en el corto plazo, por eso no debes forzar que los cambios lleguen de manera rápida. Conviene seguir las siguientes recomendaciones:

  1. No te exijas más de lo que puedes demasiado
  2. No te critiques
  3. Decide qué cambios son importantes
  4. No intentes hacer muchos cambios al mismo tiempo
  5. Infórmate sobre cómo llevar tus emociones
  6. Hablar con personas que te escuchen, como asistir un psicólogo puede asistirte a que el proceso de separación sea más llevadero y más rápido. 
  7. No tomes resoluciones precipitadas y recapacita antes de dejarte llevar por la ira, la impotencia, la decepción o bien la desesperación.

Afrontar un divorcio con hijos

Estamos acostumbrados a que el divorcio sea una situación entre 2 partes. Sin embargo, no debemos olvidar que cuando hay hijos comunes por el medio, la crisis marital se debe encarar si cabe con mayor responsabilidad para resguardar a esos menores, velar por su interés, y cerciorarse de que la situación en la pareja no afectará de manera negativa a su desarrollo. 

¿De qué manera lograr eso?

Los abogados de divorcios aconsejan siempre y en toda circunstancia la negociación, más todavía cuando hay hijos comunes por el medio. 

Conforme el INE, el 57% de los divorcios producidos en España en 2018 se generaron con hijos dependientes (todos y cada uno de los menores, y aquellos mayores que a nivel económico dependen de sus progenitores). 
Hay múltiples puntos que hay que tener en consideración, o bien múltiples consejos que podemos aceptar para procurar hacer que los hijos implicados no se vean demasiado perjudicados. El primero como hemos dicho es el de la vía de divorcio. El segundo es el tema de la custodia. Y finalmente, si se opta por la rotura contenciosa, el intentar no llevar a los menores frente al juez.